« [...] La primer cosa que la mayoría de la gente nota en relación a los Cristales son su ojos, grandes, penetrantes, y sabios más allá de su edad. Sus ojos los persigue y los hipnotizan, mientras que ustedes se dan cuenta que su alma esta siendo mostrada para que el niño la vea. Quizás ustedes hayan notado que este nuevo “tipo” de niños están poblando rápidamente nuestro planeta. Ellos son felices, encantadores y compasivos. Esta generación de nuevos trabajadores-de-la-luz, escasamente de 0 a 7 años, no son como ninguna generación previa, ellos son los punteros a donde la humanidad se dirige… ¡y es una buena dirección!
Los niños más grandes (aproximadamente de 7 a 25 años), llamados “Niños índigo”, comparten las mismas características con los Niños Cristal. Ambas generaciones son altamente sensitivos y con habilidades psíquicas, y tienen propósitos importantes de vida. La diferencia principal es su temperamento. Los índigos tienen un espíritu guerrero, debido a que su propósito colectivo es pulverizar los antiguos sistemas que ya no nos sirven más. Ellos están aquí para anular los sistemas gubernamentales, educativos y legales que carecen de integridad. Para lograr este propósito, ellos requieren de temperamento y de una determinación briosa.
Los adultos que se resisten al cambio y que valoran el conformismo pueden malinterpretar a los Índigos. Ellos con frecuencia son etiquetados con diagnósticos psiquiátricos de Déficit de Atención con Desorden de Hiperactividad (Attention Deficit with Hyperactivity Disorder ADHD) o Desorden de Déficit de Atención (Attention Deficit Disorder ADD). Tristemente, cuando a ellos se les administra medicamentos, los Índigos con frecuencia pierden su maravillosa sensibilidad, sus dones espirituales y su energía guerrera… En contraste, los Niños Cristal son felices y de temperamento estable. Seguro, ocasionalmente ellos pueden tener sus rabietas, pero estos Niños son grandemente misericordiosos y tranquilos. Los Cristales son la generación que se beneficiara de que los Índigos sean pioneros. Primero, los Niños Índigos conducen machete en mano, recortando cualquier cosa que carezca de integridad. Después los Niños Cristal siguen el camino ya limpio, dentro de un mundo más inofensivo y seguro.
Los términos “Índigo” y “Cristal” les fueron dados a estas dos generaciones porque describen de manera muy precisa los colores de sus auras y sus patrones de energía. Los niños Índigos tienen mucho azul índigo en sus auras. Este es el color del “chakra del tercer ojo”, el cual es el centro de energía dentro de la cabeza localizado entre las dos cejas. Este chakra regula la clarividencia, o la habilidad para ver la energía, visiones, y espíritus. Muchos de los Niños Índigos son clarividentes. Ejercicio
Los Niños Cristal tienen auras cambiantes, con hermosos tonos pasteles multicolores. Esta generación también muestra una fascinación por las rocas y los cristales…
Los Niños Índigo pueden sentir la deshonestidad, al igual que un perro puede sentir el miedo. Los Índigos saben cuando se les mintió para sobreprotegerlos o manipularlos. Y dado que su propósito colectivo es conducirnos dentro un nuevo mundo de integridad, los Índigos tienen detectores de mentiras integrados. Como antes mencionamos, estos guerreros del espíritu son una amenaza para algunos adultos. También los Índigos son incapaces de aceptar situaciones disfuncionales en el hogar, escuela o trabajo. Ellos no tienen la habilidad de disociarse de sus sentimientos y aparentar como que todo esta bien… a menos de que se les administre medicamentos o sedantes.
Los dones espirituales de los Niños Cristal son también malentendidos. Específicamente sus habilidades telepáticas pueden hacer que ellos tarden en empezar a hablar en su vida.
En el nuevo mundo al que los Índigos nos conducen, nosotros seremos mucho más concientes de nuestros pensamientos y sentimientos intuitivos. No nos basaremos mucho en las palabras habladas o escritas. La comunicación será más rápida, más directa y más honesta, debido a que será de mente a mente. Ya, en este momento un número de nosotros está teniendo contacto con sus habilidades psíquicas. Nuestro interés en lo paranormal será todo el tiempo grande, acompañado de libros, eventos de televisión y películas de esos temas.
Así que, no es una sorpresa que la generación que sigue a los Índigos sean increíblemente telepáticos. Muchos de los Niños Cristal se tardan en tener sus patrones hablados, y es muy frecuente para ellos que esperan hasta los 3 o 4 años de edad para que empiecen a hablar. Pero los padres me dicen que ellos no tienen problemas para hablar con sus silenciosos niños. ¡Muy lejos de eso! Los padres establecen comunicación mente a mente con sus Niños Cristal. Y los Cristales usan una combinación de telepatía, antiguo lenguaje de señas, y sonidos (incluyendo canto) para darse a entender.
El problema surge cuando los Cristales son juzgados por personal médico y educacional como si tuvieran patrones hablados “anormales”. No es coincidencia que la consecuencia del número de Cristales que están naciendo, se tenga un alto registro del número de diagnóstico de autista.
Es verdad que los Niños Cristal son diferentes de las otras generaciones. ¿Pero por qué necesitamos crear una patología de estas diferencias? ¿Si los niños son exitosos en sus comunicaciones en el hogar, y los padres no están reportando ningún problema… entonces por qué tratar de crear un problema? El criterio del diagnóstico para el autismo es muy claro. Este establece que la persona con autismo vive en su mundo propio, y está desconectado de la otra gente. La persona autista no habla porque es indiferente a comunicarse con los otros.
Los Niños Cristal son muy opuestos a eso. Ellos están entre los más conectados, comunicativos, cariñosos y mimosos que cualquier otra generación. Ellos también tienen dones muy filosóficos y espirituales. Y ellos despliegan un nivel sin precedentes de gentileza y sensitividad a este mundo. Los Niños Cristal espontáneamente abrazan y cuidan de la gente que lo necesita. ¡Una persona autista no haría eso!
En mi libro “El cuidado y alimentación de los Niños Índigo”, yo escribí que el ADHD debería ser un símbolo de sintonizar dentro de una Dimensión Superior. Eso describiría más acertadamente a esa generación. Del mismo modo, los Niños Cristal no se les justifica la etiqueta de autismo. ¡Ellos no son autistas! ¡Ellos son sorprendentes!
Esos niños valen la emoción de algo sublime, no que les den la etiqueta de disfuncionales. Si algo es disfuncional, son los sistemas que no son adecuados a la evolución continua de la especie humana. Si nosotros avergonzamos a los niños con etiquetas, o les damos medicamentos para tenerlos en la sumisión, nosotros habremos menoscabado un regalo enviado por el cielo. Nosotros habremos destrozado una civilización antes de que tengan tiempo de echar raíces. Afortunadamente, hay muchas soluciones positivas y alternativas. Y el mismo cielo nos ha enviado a los Niños Cristal para que puedan ayudarnos a quienes de nosotros somos abogados de los niños.
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Presentación de la autora Doreen Virtue, por el editorial Ariane (en francès)